IRENE MASEDA NEIRA


¿PESADILLA O REALIDAD?

Capítulo 1: El baño…

Me levanté, miré por la ventana, mi barrio seguía igual que siniestro que siempre, fui al baño y la bombilla se había fundido; afortunadamente tenía una linterna en la habitación, fui a por ella y cuando llegué al baño me miré al espejo y me costó un rato darme cuenta de que había una mujer llorando con un hacha ensangrentada en las manos detrás de mí.

Salí corriendo y me fui a la cocina, busqué el teléfono o las llaves, pero habían desaparecido. Me di la vuelta y detrás de mi estaba la misma mujer de antes pero esta vez con un bebé muerto y sangrando en las manos, la mujer seguía llorando desconsoladamente.

Intenté salir de casa pero no encontraba la puerta, grité e intenté hablar con la mujer pero seguía llorando sin atender a lo que yo decía como si no me escuchase…;subí al piso de arriba para avisar a mis padres de aquella extraña mujer que no me dejaba de atormentar.

Cuando llegué a la habitación de mis padres lo único en lo que me fijé fue en que encima de la cama estaba mi madre muerta con el hacha ensangrentada que llevaba antes la mujer en la manos clavada en el pecho. Me quedé llorando frente a la cama de mis padres sin atreverme a mirar a mi madre, tras un rato arrepintiéndome de no haber avisado antes…cogí en hacha, delicadamente del pecho de mi madre y bajé las escaleras en busca de esa despreciable mujer.

La casa estaba a oscuras y no tenía muy claro a donde iba pero seguí adelante, con el rostro impenetrable, solo era capaz de pensar que mi madre ya no estaba viva, y no volvería a hablar en el resto de mi ”probablemente corta vida”.

Bajé las escaleras, con cuidado pero sin parar por el camino, iba muy decidida de lo que podía pasar a continuación. Pero me paré en seco cuando me di cuenta de que mi padre no había aparecido …

Estaba muy preocupada por mi padre pero pensé en mi madre y seguí adelante, aún con el hacha en las manos, escuché a una voz que me gritaba: ”ella lo mató a él, y yo la mato a ella”.

Grité por toda la casa , le pregunté a la voz quien era él, pero la voz no volvió a hablar y la mujer no volvió a aparecer.

Al día siguiente no fui al colegio, y la noche anterior no había dormido nada. Cogí el hacha y bajé a desayunar, la voz volvió a hablarme pero antes de que pudiera acabar la primera palabra le pregunté: ”Quien es él?”, esta vez la voz sí que me respondió: ”mi bebé…es es…mi bebé”. Yo le grité : ”¿Pero qué hizo mi madre?”. La mujer apareció delante de mí e intentó quitarme el hacha pero gritó de dolor al ver que el hacha había reaccionado ante ella; del susto tiré el hacha al suelo pero para mi sorpresa antes de caer el hacha volvió a mis manos.

La mujer estaba tirada en el suelo con graves heridas en las manos y repitiendo una y otra vez la frase que me había dicho el dicho el día anterior: ”…ella lo mató a él… y yo la mato a ella…”.

Llevé a la mujer al salón, no opuso resistencia y le curé las heridas, que eran más graves de lo que parecían . Una vez curadas le pregunté por qué había matado a mi madre y me dijo que mi madre había matado a su hijo, yo le dije que eso era imposible y me dijo que antes mi madre era médico y que cuando ella estaba de parto mi madre había cometido un gran error y su bebé había muerto y ella se había quedado en coma.

Como no tenía ni familia ni amigos que la visitaran o la quisieran dejaron el cuerpo olvidado y nadie se enteró cuando se despertó del coma y salió a escondidas del hospital; en uno de los cuartos de la planta baja encontró a su bebé muerto; estuvo dos años buscando a esa: ”cruel e incauta médica que dejó morir a su hijo dos años atrás”.

Después de contar su historia se volvió muy agresiva y se reveló contra mi, esta vez no tocó el hacha por si acaso, las heridas aún estaban algo débiles y se desmayó después de un rato luchando.

Capitulo 2: Iria

Cuando la mujer se despertó aún estaba muy débil y en ningún momento quiso decirme su nombre real, pero estaba decidida a que la llamara Iria, porque ese iba a ser el nombre de su bebé.

Con tanto lío de mi madre, Iria y mi padre, me había olvidado de que al día siguiente era navidad.

Cuando me desperté fui a donde solía estar el árbol de navidad y encontré una carta de mi padre:

Querida hija

Quiero que sepas que estoy bien , no hagas caso a nada de lo que te diga esa mujer.

Tu madre no tuvo la culpa…cuando esa mujer estaba de parto tu madre hizo bien su trabajo pero uno de los equipos médicos mas importantes en un parto falló u tu madre no pudo evitarlo.

Nadie en el hospital se enteró que la mujer había desaparecido hasta hace unas semanas, cuando iban a cambiarla de habitación.

Por muchas cosas que de diga…son mentira. Recuerda siempre que tu madre no tuvo la culpa y no te metas mucho en el asunto.

Te ruego que vallas al hospital o a la policía y la entregues, si te amenaza o no te deja salir coge su hacha y sal corriendo, recuerda que las cosas no son siempre lo que parece.

Por favor no devuelvas esta carta:

Besos, tu padre